lunes, 20 de octubre de 2014

TODA UNA VIDA


Hace dos meses, es decir 62 días,
que aprendí que no sé nada,
que las matemáticas no se llevan
del todo bien con los almanaques,
que los domingos amanece
un poco antes de la medianoche
y que tus ojos iluminan
hasta los rinconcitos
más pequeños de mi alma.
Entendí que nada paga
ni esa sonrisa tuya
que casi nadie conoce
ni las miradas de amor
que tejen juntas con tu madre
en el sillón de nuestra casa;
que lo que he vivido,
es el prólogo de este
presente tan rico en futuro
que sembraste de soleados asombros,
que aclaran las sombras
que alguna vez he tenido.
Hoy, comprendí que el milagro nace,
a diario, aquí en tu cuna,
que mi sueño es el tuyo.
y que aunque vos no me mates
yo por ti muero.
Hoy cuando te miro descubro
que de a ratos soy mis padres;
y viniste a recordarme
-entre sollosos y sonrisas-
los secretos de la vida
que sin querer había olvidado.

Leandro Murciego

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