La lluvia registra los días hasta el fondo de los ojos
que viajan a la velocidad de los ritmos conocidos Juan Larrea
fluye una saliva vertical un tiempo roto
tiempo o quejido quebrándose en dos ya por el aire
temblor seguro o mancha o pliego yerto
ojos rapaces en marcada actitud mesopotámica
sutiles ojos anteriores a la invención de la imprenta
la lluvia es una maltrecha realidad de bronce y humo
el día es un sopor ardiendo incluso más por sus costados
un giro gris un improbable y último drenaje
luctuoso rostro que le lame los labios al hastío
porque el hastío es ahora un saco de azúcar y hemorragias
no alcanza ya la música ni el labio demorado
el día irrumpe livianísimo con sus frailes y sirenas
las calles insisten en huir al sur por otras calles
como serpientes únicamente hambrientas de su espejo
ya que no hay más ventanas dispuestas al sólido beso de un ladrillo
fluye una saliva vertical un tiempo roto
una flauta dibuja la lluvia que las palomas inventan
Del libro La ciudad con Laura de
Flavio Crescenzi -Argentina-
Seleccionado por Rolando Revagliatti
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