lunes, 13 de octubre de 2014

NEBLINA


La larga callejuela
custodiada por faroles
que difundían su luz
y se perdían a lo lejos.

Destellos amarillentos
que emanaban sus luces
se confundían en el aire
cubierto de una espesa bruma.

El sendero solitario
que quizás no llegaría
a ningún lado
se erguía sereno y desierto.

Y aunque es la primavera
con árboles vestidos de rojo
el atardecer nebuloso
escondía sus floridas ramas.

El crepúsculo desvanecido
oscurecía más el camino
de aquella fantasmal senda
iluminada solo, por las farolas enhiestas.

La neblina cubría de a poco
el ensombrecido paraje que desolado
con dorados fluidos difusos
esperaba en silencio la noche.

Diana Chedel -Argentina-

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