Si le miro, me besa, le deseo,
si acaricia mi cuello, me desnudo,
con fuego pasional feliz acudo
aleteando entre sueños de Morfeo.
Adormecida estaba y olvidada
de las pasiones célebres, como amor,
me despierta ilusiones de mi fulgor,
perforando mi puerta más blindada.
Me desmayo, me anima y yo le abrazo,
resucita mis ganas escondidas,
me fascina sus besos salvavidas,
si respiro su aliento es un flechazo.
Se derrite si me hago moribunda
cuando estrangula besos en mi boca,
yo, como le amo, me hago bien la loca
porque hombre como es él, poquito abunda.
María Sirena Matrí Mar -ESPAÑA-
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