Murió quien yo más quería
y quien más me quiso a mí,
y desde que ella murió
mi agonía no tiene fin.
Quien yo más quería murió
y yo vivo sin vivir,
que aunque parece vivo
lo mío es morir y morir.
Murió la luz de mis ojos
y yo ando por ahí
sin ir a ninguna parte
pues no tengo adónde ir.
Se la llevó el Dios del cielo,
como se suele decir,
y dice la buena gente
que calla y sabe sufrir.
Murió quien yo más quería
y quien más me quiso a mí.
Murió, pero no murió
que ella vive y canta aquí.
Que canta aquí y vive ella,
y cantará aún sin mí,
porque ella como la copla
jamás nunca tendrá fin.
Del libro CAPRICHOS Y LAMENTOS DEL COPLERO de
JUAN CERVERA -México-
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