Cierro los ojos y miro el reflejo de lo que fui,
dices que antes de mi no eras nada
pero me invento las frases
y todo es eterno.
Todo está en las manos del viento
todo es a veces confuso y a veces tranquilo,
cuando queremos olvidamos
y otras, amargos.
Interrumpimos nuestros sueños
para esgrimir, orgullo en mano,
el libro de un corazón vacío
amarrado a la soledad presente.
El mundo no es nada si no soñamos
y quieres perderte si tu casa está vacía,
si no te espera nadie,
si sabes que no volverán las oscuras golondrinas.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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