Del pasillo al canapé
dos o tres pasos,
ciega la luz que no ilumina
el azafrán que se impregna
como pan de boca,
miel de un beso...
Quedó tu olor a pasitos
como amor de adolescente
como golondrina de un tibio verano
como luna
enamorada de la noche,
quedó en la mesa la copa de vino
a medio beber...
El frío de la alcoba
se merece la sábana y la piel,
se cierra la ventana
y tu figura fingida me atrapa,
y duele
el sueño de una metáfora
de soledad... de un poema
que no alcanzó tu vuelo...
Todo cambia, amada,
de la cópula frustrada,
la copa rota
la que pudo ser
de olivo y vino
del lecho al canapé,
de los besos furtivos y los pétalos
marchitos
solo la ansiedad y su recuerdo
hoy florecen en el podio de mi alma...
El eco de una risa que no es
la de tu boca
casi imperceptible enmudece la noche,
vuelvo al lecho frío,
a impregnarme del calor de tu recuerdo,
a soñar
en mi desvelo
con aroma de tu piel
con la seda de tus manos
suavizando
su caricia
en la sábana blanca
que en el sueño compartimos...
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
No hay comentarios:
Publicar un comentario