Las potencias del idioma y el fuego
con su candor varïable. El golpe
de unos dados. La desnudez
de tu cuerpo fundido con el mío:
toda esa noche, encendida,
no me basta, no basta
para cerrarle la puerta
a las sombras del día.
Por el día se vengan
los mismos cuerpos
que deshacemos en la luz,
en nuestra luz nocturna.
Y la ignorancia
no vuelve más,
con su capa de mago,
a escondernos el mundo.
FULGENCIO MARTÍNEZ
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