domingo, 26 de octubre de 2014
HOGAR DULCE HOGAR…
Hogar, dulce hogar
tal vez, el más pequeño
el mas destartalado
pero huele a pan recién hecho.
Ventanas a la calle
vista de edificios grises
y al lado el cementerio
amalgama de vida y muerto.
Edificios grises,
desde sus altas terrazas
visión de cruces, velas y flores.
Mezcla de bullicio y sepulcral silencio,
los unos madrugando y siempre corriendo,
mimesis en los otros tumbados y quietos,
miradas de ambos hacia arriba.
-Siempre al firmamento -.
En el breviario oración y rezo,
sin competencia inquisitoria
inquina y aversión desde dentro,
curiosidad insaciable girar
los ojos hacia el cementerio…
¿Soñarán, tendrán recuerdos?.
¿Estarán sumergidos en paciencia infinita
para soportar esta lentitud de tiempo muerto,
donde la carne y entrañas se van descomponiendo?…
Sin cacumen ni agudeza
solo queda dejarse e ir muriendo
más hacia adentro;
articulaciones sin sinovia,
huesos inanimados como recuerdo,
si los tocan se desarman
y ya no queda ni esqueleto.
Mejor la cremación,
mas espacios libres,
parques para los niños
y, ocio para los perros…
Ataúd y tierra, cremallera que cierro,
desaparecen los ojos, el corazón
y el cerebro, el alma vuela
perdido te abandona en lugar neutro,
en la oscuridad que persiste hasta
el fin de los tiempos.
…Yo, contigo alma alzar el vuelo quiero…
Lola Wizner
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