Tengo una fascinación por las escaleras,
por los embudos, drenajes y embalses.
Ante ellos quedo absorto, buscando profundidades
–de esas que no se miden ni en metros ni kilómetros-,
vías de escape, puertas de acceso o de salida.
Ante ellos respiro hondo
y
me
z
a
m
b
u
ll
o
h a s t a t o c a r
f o n d o.
Espirales, resortes, rizos,
caracoles y tímpanos,
remolinos y huracanes,
recuerdos perdidos, angustias, V-A-C-I-O,
luz blanca del fondo del camino…
Leandro Murciego
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