domingo, 12 de octubre de 2014

EN LA QUIETA MADRUGADA


Anoche, en la quieta madrugada…
Mis sueños convertidos en derroche,
angustiada en la sombra de la noche,
lloré mi soledad en la almohada.
De pronto, en tu ternura fui arropada,
tus besos irrumpieron a mi sueño,
imponiendo derechos como dueño
impregnaste una orquesta de caricias.
Así me regalaste tus delicias,
brindando cada una con empeño.
Bajo el manto de la noche, engañados,
nos negamos por qué nos lastimamos…
En cuántos embelesos nos bañamos,
como cuando recién enamorados.
Disfrutamos una noche hechizados,
suspiros enredados en la luna…
Aunque siento que por mala fortuna
la maldad infestará en nuestras playas
y siempre guardaré cuando te vayas
una noche que fue como ninguna…

Nelly Vega-Sorensen -Puerto Rico-

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