miércoles, 22 de octubre de 2014

DESAHUCIADO


Debo postergar mi muerte
aunque sufriendo vivo,
el dolor de tenerte
si al fin no estás conmigo.

Agónico mi corazón implora
eutanasia de amor inerte,
por sus heridas no sangra... llora
presencia física, alma ausente.

Carne con carne se unen
en torbellinos furtivos,
en citas a oscuras se resume
una traición, un capricho.

Enfermedad cruel que produce
ceguera y sutil incordura,
adicción que a la razón induce
a callar un adiós, a no desear su cura.

Postrado entonces en labios
que no besan sino asfixian
beberé tu amargura de a ratos
eternamente con mentiras que endulzan.

Ramón Pablo Ayala (Argentina)

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