Te entregué tantos versos
en mis noches caídas...
Acuse a cada estrella
por tu ausencia en mi vida...
Para terminar comprendiendo
que una noche bohemia,
es mejor que una herida, por
pensar en pedazos, de costumbre
raída. ..
Te pensé en mi silencio
y me costó duchas frías
Te rompí en mi secreto,
miles cartas perdidas...
Y en cada poemario, taché
la estancia de tu verso
manchado con perfume de
diva...
Te di el canto rosado
de mi necesidad, en un
poco de palabras, que me
hicieron gritar...
Y a la larga, entre puras
partituras marcadas, se
convirtió en mi costumbre
el quererte olvidar...
CARMEN CONCEPCIÓN
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