domingo, 12 de octubre de 2014

CITA


Llamé, sin conocerla. Su voz era
cálida en expresión, y luminosa.
La tarde, melancólica y lluviosa,
se transformó de pronto en primavera.

Conversamos en plática ligera,
de todo y nada, opción de mariposa
volando en mil segmentos, de la rosa
a los sueños, la piel, el mar, la espera.

Algo nos acercaba mutuamente.
La cité en un Café al día siguiente;
aceptó, y al final nos conocimos.

Ambos con esa sensación extraña
de ser viejos amigos, y en la entraña
un no sé qué. Y allí lo decidimos.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-

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