3141
Háblame en luz, no a golpes de martillo,
que los ruidos enturbian las ideas.
Sea el mensaje sin color ni brillo,
en transparencia y claridad, sencillo,
que de otro modo ocultas y falseas.
3142
La cólera, inflexible carcelero
que te encierra en oscuro calabozo.
Nada ves, nada escuchas, prisionero
de tus propios impulsos. ¿Dónde el gozo
de tu fanática lección de acero?
¿A quién la rabia, el látigo, el sollozo?
Se agita contra ti la intransigencia
que erigió tu arrebato de impaciencia.
3143
Al asentarme en ti, vi el más complejo
laberinto de calles interiores,
y me sentí perdido.
Y como tal prosigo, mas no dejo
que me perturben tus alrededores,
ni las rutas internas que has tendido.
El alma, en esta confusión perdida,
renuncia a la salida.
3144
Te voy a presentir hasta crearte,
dependerás de mí, sin poder irte,
siendo de mí realización y parte;
como tal, no tendré que persuadirte,
mi afán, darme será; tu anhelo, darte.
3145
Te descubrí al azar, antes de verte,
en la historia del cosmos archivada
bajo la gris neblina de la mente.
Eras montaña y mar, y contrafuerte,
dorada estrella al borde de la nada,
remolino de viento, sol naciente.
Cuando llegaste a mí, ya había visto
tantas partes de ti que de repente
supe por qué, por quién, para qué existo.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
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