sábado, 19 de octubre de 2013

PRESPECTIVA SEGUNDA

“He de matarte un día y
Enterrarte
En el blanco ataúd de la
Azucena…”
(Manuel Mantero)

NUNCA le eches al azahar la culpa
de este poema que puede parecerte
un poema de amor. Tampoco creas
que es mi sangre la culpable de estos versos
que me nacen como un bando de pájaros nocturnos
y menos aún lo es el vino que agita sus caireles
en la noche que estrena primavera.
Quizás sólo sea el miedo
la causa verdadera de este canto,
el temor de que se me quede seco
ese torrente de aguas primigenias
que corre por tu cauce de negrura…
Porque… escribir ¿para qué?
¿Por darle rito de rimada liturgia
de almidón
a una verde locura, a un desvarío?
Nunca quise escribirte
-tú bien lo sabes-
ningún poema de amor.
No sería justo
gestar en salvas de versos volanderos
la negra pólvora de una pasión hundida
en las hondas galerías de la tierra.
Allí donde germinan
-milagrosos-
los tremendos embriones de los trigos,
comienza el gotear de los arroyos
y los muertos transforman
el barro de sus cuerpos
en la morada elegancia de los lirios.
No lo haré; prefiero no escribirte
ningún poema de amor.
Sería ponerle
un dique de altísimas palabras
a la crecida marea que navego
y levantar acta de presencia
del gran cataclismo que me agita.
Mejor callar.
Resulta preferible que el tiempo pase
como un óleo de paz y de silencio
por las sombras enlazadas que ya somos
y que sea la rima quebrada de la muerte
la que escriba
el gran poema de amor que no te he escrito.
Y ese sí que será mi gran poema,
los versos que tendrán sal de tu nombre,
los que rimen con palabras ya sin fecha
y que, al cabo, cubrirán con hondos ecos
una estatura que tendré vencida
como un torso de mármol destrozado.

Del libro CROQUIS PARA UN POEMA DE AMOR INACABADO” de EMILIO DURÁN -Sevilla-
2º Premio, XII Certamen de Poesía Searus,1989


No hay comentarios:

Publicar un comentario