Todo tendría que estar
en perfecta armonía
como lo están los pájaros
en la selva agreste.
Como las flores
en la primavera
que crecen en el campo
con sus colores tan bellos.
Como en el fondo del mar
con aquellas criaturas moradoras
que no conocen los rayos del sol
y los otros que saltan alegremente
a la superficie y vuelven a su lugar.
Todo tendría que estar
en perfecta armonía
como las montañas solitarias
con sus pinos vigías.
Como la luna que alumbra
con sus estrellas el cielo nocturno.
Y el sol la calienta
desde el amanecer hasta el crepúsculo.
Todo debería estar
en perfecta armonía
como los bosques con
sus milenarios árboles
que albergan los búhos.
Todo debería estar
en perfecta armonía
como los desiertos extensos
donde el silencio es perfecto.
Todo debería estar
en perfecta armonía
como en las arenas blancas
de las playas desiertas
que se hamacan al compás
de la brisa marina
y acompañan al mar celeste
de aguas cálidas.
Todo debería estar en perfecta armonía
en este mundo tan bello
si el hombre viviera
lleno de amor en su espíritu.
Si el poder y el dinero
no los hiciera egoístas,
y ni la envidia ni el odio
no fueran parte de nuestro corazón.
Toda la tierra estaría
en perfecta armonía
si todos se amaran
como tú y yo.
Diana Chedel -Argentina-
martes, 22 de octubre de 2013
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