martes, 22 de octubre de 2013

I

Debo empezar por confesar que estuve
mucho tiempo en mi sola compañía,
que me hice en el silencio y todavía
llevo el silencio atado. Y que no tuve

otro camino más que éste que sube
hasta mis ojos la melancolía;
que me fui encenizando, día a día,
de tanto arder. Y apenas si retuve

algún amargo aroma en mi costado.
Lo que perdí, perdí, y lo ganado
fue con dolor y con renuncias. Nada

hay luminoso y mágico en mi historia.
Fui pasando con más pena que gloria
y soy tierra de nadie, calcinada.

Del libro NACIMIENTO A LA MUERTE de RICARDO J. BARCELÓ -Marruecos-
1º Premio, XV Certamen de Poesía Searus, 1992

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