Una luz prendida y sorprendida.
Una isla de bosques.
Una herida en el cuchillo.
Un culpable de pasividad amasando los vientos del olvido.
Las huellas del silencio continuado y consentido.
Huellas de ceniza en la cara oculta de la luna.
Un mundo como una cicatriz de silencio.
Silencio y luz en un contenedor de sueños.
Una cama vacía como un arrozal en invierno.
Unas paredes goteando perfume de belleza.
Una luz prendida y sorprendida por las huellas del silencio.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
DE FACEBOOK - 6683 - DE LEER A OVIDIO PARADES
Hace 3 horas
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