Encendí las cerillas
para mover la oscuridad.
Me quemé los dedos
para sentir el poder del fuego.
Grité a pleno pulmón
para comunicar que el dolor
había llegado al corazón.
Perdí la sombra
mientras un manto negro
me envolvía de pies a cabeza.
Algo se movió en el aire.
Solo oí el movimiento.
Lejos un reloj dio la hora.
Sonaron ocho campanadas.
Con ellas llegó un rayo de sol
que acabó desnudándome.
JOSÉ LUIS RUBIO
DE FACEBOOK - 6683 - DE LEER A OVIDIO PARADES
Hace 4 horas
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