Un escalofrío me recorrió la espalda.
Pensé que eran tus dedos fríos.
Me equivoqué. Tú no estabas en casa.
Miré atrás y vi la ventana abierta.
Fue él, el viento, quien acarició
mi espalda desnuda suavemente.
Dejé que el frío me penetrara.
Temblé unos minutos.
Después me sentí a gusto.
Me dormí como un niño.
JOSÉ LUIS RUBIO
DE FACEBOOK - 6690 - ESQUILACHE...
Hace 3 horas
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