Érase una vez un engreído escritor que deseaba participar en un concurso literario, pero ya era muy tarde cuando logró concebir su obra. Fue recién a las 23 y 59 del día de la entrega, cuando intentó desesperadamente entrar a la página de Internet. Luego se jactaba con sus amigos, que estuvo a un click de ingresar en el mundo triunfal de la literatura, cuando su computadora se colgó.
NESTOR QUADRI
Publicado en el blog inquietudes literarias
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Hace 1 día
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