"...y siempre en el sepulcro estaré ardiendo".
Francisco de Quevedo.
Mal enmascaran desnudez los años
y al roto armiño sin cesar cayendo,
pero, a despecho, yo te estoy queriendo
con asombro de propios y de extraños.
Ya ni cuento el dolor, los desengaños
acaban pronto por partir huyendo,
que de tal suerte voy entretejiendo
la red estoica de mis muchos daños.
Más profesión de fe que de esperanza,
a no mudar atada la costumbre,
esta pira ni mengua ni se enfría.
De la madura edad hecha semblanza,
apenas dudo que senil alumbre
y hasta después de la existencia mía.
RAFAEL SIMARRO
sábado, 19 de octubre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario