Más allá de la muerte, un hervidero
de fantasmas, espectros o visiones
dormitan en marmóreos panteones,
o en fosas que desdeña el viajero.
Mas todos, aristócrata y bracero,
iguales ya, sin rango o distinciones,
son pálido tropel, que en ocasiones
vagabundean pórtico y sendero.
La noche es el momento. Su presencia
se hace sentir, o ver, en transparencia
de pálida, letárgica blancura.
Su mudez ni revela ni sugiere
razón de su visita; quien los viere
tendrá el terror ceñido a su cintura.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
Velarde y el pregón de la feria de 1976
Hace 5 horas
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