que le sirve de fondo a nuestra vida:
Odio mortal, envidia desmedida,
ciega agresividad, turbio futuro.
Frente a tal heredad, ni me torturo
ni me encierro en recóndita guarida;
si la manzana está medio podrida,
a comer la otra parte me apresuro.
Veo luz y color, llega el sonido
del zorzal y la música a mi oído,
y de la rosa aspiro la fragancia.
Concentro mi atención en cada objeto
que me otorga placer, y no me inquieto
por el riesgo eventual en la distancia.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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