abandona al barco con el paso trémulo de los padres heridos.
Aleja a los hombres y los muelles,
congela el llanto,
desvanece edificios testigos de vírgenes amores,
silencia sus calles
hasta que el árbol se confunde con la nube
y todo queda a merced de la memoria.
Entonces se vislumbra
el exilio en nuestras manos,
comienza el recuerdo
y nos volvemos habitantes del destierro.
Gabriel Alejo Jacovkis Polak -Argentina//España-
Publicado en la Biblioteca
No hay comentarios:
Publicar un comentario