Declino aminorar,
Desprender pertenencias de mí.
Desasirme de esta ronca locura
Y desmembrarme la necesidad que te espera.
Encandilado el premeditado orgullo,
En bolsa de cabellos oculto
El insistente amor que te preserve.
Y entre ellos, tus cabellos,
Envió lo que de mí aun te quiere ver.
Decido obsequiarte
El momento en que uní el universo
Y en el oscuro silencio te ame.
Allí sentados en el andén del cielo,
Frente a la luna que no volvió a salir.
Te embellecí de palabras
Y sonroje tus mejillas de besos,
Unimos el calor y el hielo.
Y dispusimos el paso complicado…
Ser buenos amigos.
Ofrezco en tu colección
La particular luna que salía,
Con manchas propias
Y su taciturno color
Que a media luz dibujaba
Nuestras narices que chocaban
Buscándonos ser un solo olor.
Y he de empacar más
Y concederte la delgada suavidad,
De mis humectadas manos
Que chapotean aguas de cristal
Y que lavan mis huellas pa` poderte tocar.
Eras tú quien sorteaba el mundo
Y sus confluencias...
Y Me invitabas un café.
Te regalo el bipolar estado que me engendra
En lo malo y lo bueno que me perteneció,
Mi longeva capa de seda,
Mi falsa imagen de caballero fiel,
Una bata incolora, nueva y sin usar,
Una errónea imagen personal
Que nunca puedas olvidar.
Y voy a morir tranquilo
Y fuera del mundo dormitar
Si en lo que empaco no olvido
Conferirte este tiempo perdido
Y la mala inversión que hicimos,
Los títulos rotos y tarjetas vencidas,
Tu cara y mi cara
En medio de una guerra malgastada.
Al fin te voy a dar
Todo lo que fue de los dos,
Y lo financiado de este breve amor.
¡Toma lo mío, donde lo encuentres!
¡Toma lo bueno, lo malo, lo hiriente!
¡Toma la ofensa y la caricia!
¡Toma el murmullo y el grito fuerte!
Apodérate de esta relación…
Pues nada más te pertenece.
JOSÉ TORRES
viernes, 7 de junio de 2013
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