Doy lo que tengo en mucho
por unos cuantos de tus saludos.
doy en poco lo mal guardado
en resguardo de tus silencios y malestares.
Doy un tanto de mi sangre,
las palabras y mi carne,
la idea de creerme no uno más
llenando tu vientre de mariposas.
Doy, me doy, te entrego
las llaves, las claves y huella de acceso
al banco de mis depósitos
que ya no te atiende.
Doy enfados y deseos,
doy al alba este amor
encerrado de tus manos y las mías.
Doy de topes llorones al muro
de los vestigios y orgullos de hielo.
Doy un suspiro al terciopelo negro
de las miradas no bandidas, no intranquilas,
sólo serenas luces con razones y pociones
que validan su desdicha
por el ruido de no humillarse en la entrega.
Doy la medida y el juicio a quien mida
el alcance de esta Hiroshima plaga
de mutarnos en uno que no es
e inmutarnos por un no sé que nos dejó
en la polis de antes... Donde éramos engendros.
Doy banderas de paz y debilidad
al carecer de hombría por no ser de quien
y no entrever al amarla
lo varón que pude ser.
Doy la contada historia de mis días
la bebida de vivir y la bulla del vientre,
te doy estas distintas miradas
al fracaso convencional de haberme pobre
para tenerte diferida y a caducidad de muerte
y no del cuerpo.
Recibe estas notas
y lo que daría por poder prendarte
una última carta sentimental
antes de difuminarme en el techo del mundo.
Pero al fin siempre en el ambiente
quedo con ganas de darte algo
y reposo oliendo el ungüento
que exhalamos en la fabricación de nuestros besos.
Nuevos días para darte.
JOSÉ TORRES
DE FACEBOOK - 6910 - MANERAS DE VIVIR
Hace 19 horas
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