Se ha muerto,
y hoy la sepultan,
la palabra.
Más bien dicho: la mataron,
y la mataron con saña.
La mataron, la mataron.
Mataron a la palabra.
Amigo mío, la mataron.
La mataron por la espalda
unos torvos asesinos
que jamás dieron la cara.
La matamos entre todos.
Matamos a la palabra
y, con la palabra muerta,
nuestras vidas desoladas,
y hundidas en la mudez
más amarga,
vagan y vagan sin luz
y sin apenas un hilo de esperanza.
Se ha muerto,
y hoy la sepultan,
la palabra.
JUAN CERVERA SANCHIS -México-
No hay comentarios:
Publicar un comentario