Me rebelo ante la inocencia cautiva de aquellas flores de un jardín del Edén prometido a cambio de suplir miserias en vidas solitarias de mujeres solas en busca de compañía irreal. Me rebelo ante el grito que impide oír el canto de los silencios. Me rebelo ante las miradas extrañas de locos caminos de figuras de yeso sin vida, frágil postura ante la cruda realidad de vida. Me rebelo ante la angustia agria pálida que dejan las nostalgias de la partida de los vientos nocturnos y la lluvia que no viene a ilusionar el encanto de las hojas casi amarillas del jardín hoy lejano… Me revelo ante el ocaso de los sueños...
Del libro "POR EL ENTRESUEÑO" de
Ivonne Concha Alarcon
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