miércoles, 8 de mayo de 2013

STULTITIAE LAUS


(Elogio a la locura)

¡Y otro más! ¡Y aún otro!
¡Un cabritillo, seguido de su madre!
Inclinaciones perversas me venían;
aberraciones y locuras en la cabeza.
A todos, como cabritos veía
y cada hombre que se acercaba,
me miraba con raros pensamientos.
Ni paz ni consuelo hallaba.
Ni en casa, ni en la calle
ni en los rincones de las tabernas.
Me enloquecía con el trabajo.
Quería escaparme.
¡Oh, fatalidad!
¡Sólo veía un rebaño extraño!
¡Cabritos! ¡Todos cabritos!
¡Maldigo mi amarga inquietud
de los malos tiempos!
¡Qué triste espectáculo!
Corrí hacia el enriscado.
El rebaño me seguía
y todos caían despeñados.

Hoy fui al acantilado.
El mar estaba sereno.
Yo, descansando.

Ana M. Lorenzo.

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