sábado, 11 de mayo de 2013

SENDAS DE LUNA LLENA


Su origen no es culpable
de los cantos gastados que estáis mirando,
llueve el silencio sobre los ojos en la noche inmóvil
y empapa el alma su ignorada belleza;
germinará el suelo en la techumbre de los árboles
al abrigo de lágrimas y deseos
y la risa del viento fluirá en los paisajes
vueltos de la atonía del sol en sombra calma.
No es ángel sin cabeza el que espolea al vacío,
si no alcanza su cumbre entorpecida
la sangre se descorre en alamedas
sin antitóxicos que alivien el plomo de los árboles;
cada noche es un vértice a rebasar,
en su andar sobrecoge el desamparo
de las desahuciadas alquerías
más que la soledad de los desiertos
donde nunca hubo vida;
miras la historia hasta rehacerla de sueños
como estatua desnuda entregada al fuego,
como una droga recta hasta la vena,
como un deseo liberado, muerte temprana,
alquimia ausente de quimeras
que protege al desierto de la oscuridad futura.
Miro tus ojos y consigo que no salga
mi corazón del pecho.

Alonso de Molina (Almería)
Publicado en la Revista Aldaba 14

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