domingo, 12 de mayo de 2013
SAETA
Siendo niño a mi abuelo vi llorando
y ante él vi a Saeta que moría…
y vi como la perra le lamía
sus pies encallecidos gimoteando.
Custodiaba la pérfida agonía
de su fiel compañera murmurando:
la muerte que a los dos está esperando…
Compañera de mi alma y de mi guía.
La tomó entre sus brazos, jadeante,
y marchó cabizbajo, a paso lento,
a un lugar donde nunca más volvió.
No quise preguntarle mas no obstante
su cara, de tristeza y sufrimiento,
mostraba que en su trance la ayudó.
UlpianoUlpy
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