No sé si la cuerda está tensa.
No lo sé porque yo no la lancé.
No sé sí hay leña en el patio.
No lo sé porque yo no la corté.
No sé si te dieron besos esta noche.
No lo sé porque yo no te los di.
Quiero que seas libre
que pases frío junto a la chimenea
para calentarte con mis versos
por eso ni es mía la cuerda
ni la leña que hay en el jardín.
Despídeme con un leve susurro.
Nada más necesito para volver
a tocar el cristal de tu ventana.
Traeré una pila de leña
porque no me gusta la palidez
de tu mágica cara.
Revolotean mariposas negras en tu tejado
perdidas entre nubes de algodón
mientras tú contemplas las lenguas
de fuego que se escapan
presurosas hacia lo desconocido
si poderlas atrapar.
Del libro inédito El beso de la muerte de JOSÉ LUIS RUBIO
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