Ahora lo entiendo todo; no me enamoré del hombre…
Sino de la imagen genial que me vendiste, de ese reflejo que yo decore con mi visión romántica, con la necesidad de encontrar algo especial dentro de tanta porquería.
Te amé; amé cada detalle de ti incluso las pequeñas cosas que tú odias…
Y me permití tener fe, sueños y pasiones, me tomé la libertad de guardar siempre un beso en los labios, una promesa muda en la garganta, me permití añorar la vida que no vivimos, jugar con los niños que no nacieron, regar las plantas que no sembramos y dormir el sueño que nunca despertamos juntos.
Ahora estoy hablándome al espejo, nadie puede decir que estoy loca porque no hablo sola, le hablo a esa imagen extraña de mi misma, la sombra de una esperanza rota.
Ahora ya puedo levantarme y existir con la experiencia de ser alguien que jamás he sido...
Del libro Manifiesto al espíritu de MAYDOLL MORALES PÉREZ
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