En la lejanía de las pasivas horas
qué rítmicamente se ocultan
en la soledad arrinconada en el tiempo,
danzan alegres en esplendor...
al escuchar el temblor y rugido de un trueno
que desviste a las noches de sus sombras
y de sus íntimos silencios.
Y en penumbra cantan las voces
Un mantrico himno a la vida…
Serena cae la tarde…
Y penetra calladamente la noche
que con inmanente sensualidad
cómplice del mar se hace,
qué enamorado eyacula…
en su playa amante,
Y con Su fálica pasión de deseos,
hace que nazca la vida
en la profundidad de su vientre.
Lesbia Gómez
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