miércoles, 8 de mayo de 2013

ELEGÍA


A mi tito Paco, in memoriam.

Eras todo un caballero.
Príncipe de las sonrisas,
de todas las cosas sencillas.

Y así te recuerdo.
Asomado a una ventana
en la casa de la abuela,
o mirándonos de reojo
con tu bigote ceniciento.

Así te recuerdo, niño grande,
ruiseñor de los tímidos gorjeos
un dulce día de primavera,
asomado a la ventana
en casa de la abuela,
mientras tu hijo y un servidor
cortaban rosas en plena adolescencia.

Parece mentira que te hayas ido,
parece mentira que ni tú ni la abuela
puedan asomarse más a la ventana
para contemplar los juegos simulados
de tu hijo y tu sobrino.

Estarás mirando por entre los ventanales del cielo
nuestros juegos adultos,
y te preguntarás en tu reino:

¿qué será de mis rosas
allá en la tierra?

Antonio González. España.

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