martes, 7 de mayo de 2013

CON LA ENHIESTA VARA


Por las noches claras de deliciosa plata
en que libre corro por los prados.
Por el frescor del amanecer
que riega la tierra y plantas de rocíos.
Primeros rayos que ciegan mis sentidos.

Por el placer de escribir dormida
en blancas hojas que resbalan incautas.
Por las letras que caen en cascada.
Compañeras de mis cercados
hilando marañas de sueños,
forjando figuras sin nombre.

Por los dulces riesgos de la vida.
Por los gratos descansos
en la entrada del cubil.
Por todo, a muerte juro
con mi vara enhiesta alzada.
Vuelvo a mí y en mí estoy.

Ana María Lorenzo.

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