Sólo buscaré el destino eterno,
el manto vacío y el milagro
de saberme vivo a cada instante.
Tendré mis páginas listas,
mi sudario, hoy lleno de preguntas
y aquel reloj, sin ninguna respuesta.
Sabré que aún falta lo que sobra,
por siempre me esperará la luna
y en tu voz, soñaré cada palabra.
Gonzalo Salesky
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 33
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