domingo, 12 de mayo de 2013

AL ALCANCE DE NUESTRO OJOS CANSADOS


Al alcance de nuestros ojos cansados
teníamos todo lo restante,
atrás dejábamos la destrucción
que se retorcía en sus últimas brasas.
Sonreíamos al azul incalculable,
consumidos de desesperaciones,
sin decir palabra alguna,
absortos en esa última estancia
indómita, acuosa y acogedora.
Bastó el paladar salino
para que nos adentráramos
convencidos en las aguas.

MANUEL JESÚS GONZÁLEZ CARRASCO

No hay comentarios:

Publicar un comentario