miércoles, 8 de mayo de 2013
A TODOS LOS PUTOS TRISTES
Juntado sus pedazos se levantó como una Diosa, si estaba rodeada de ciegos, ella tenía dos ojos para mirar. Si los otros eran sordos, ella sabía escuchar el silencio, si lo demás eran mudos, sus palabras sabían danzar. Se irguió haciéndose más alta que nunca, dejando una estela de estrellas pequeñas brillantes a su paso, que sólo podían ver los ciegos. Sabía que podría seguir hasta la muerte, antes de salir dejó la puerta abierta y un aire de ausencia barrio a todos lo putos tristes.
Nuria González Carrillo -La Línea-
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