Allá, en la superficie
mi cuerpo no se entera
florece y se deshoja…
Cuando miro tus ojos
penetro en los míos,
constelada de luces y raíces.
Donde la eternidad comienza
a anticiparse.
Mirar tus ojos
es abismo sin retorno, con amor
parsimonioso, lento, del mismo modo
que el olvido.
Alma y sombra lo siguen desde lejos
como lazos de letras y sonidos.
Porque el eco y la rima del instante
me hacen, seguir viviendo…
Si pudiera elegir, te llevaría
(Brisa vaivén de ritmos)
por la alucinación del cielo abierto.
Si pudiera elegir:
Me quedaría con el misterio
de que vueles de mi mano,
y por eso también, me guardes dentro.
Graciela Noemí Villaverde
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