Con ojos lagrimosos, rostro triste y nariz roja pródiga en estornudos y vertidos acuosos, me encuentro tumbado y bien arropado viendo televisión, rogando a Dios que no vaya a más este resfriado y confiando en que las fábricas de papel españolas, de la U.E. o chinas, den abasto para tanto pañuelo desechable.
P.D: Lavaos las manos y desinfectad el móvil tras leer este mensaje; no me hago responsable del contagio a través de las ondas tal como tampoco ha asumido su responsabilidad el camarero que anoche me sirvió un rioja después de estornudar sobre la bandeja cuatro o cinco veces seguidas.
¿Que por qué no rechace la copa? Porque yo no quiero enviar a nadie al paro, y porque el chaval mide 1'95 y es todo músculo.
JUAN PAN GARCÍA
Velarde y el pregón de la feria de 1976
Hace 12 horas
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