A DÍA DE HOY me ha nacido muerto el mañana, y parece ser que fui yo quien lo ahogó en su propio líquido amniótico, queriendo o sin querer dejar de hacerlo.
En todo caso: ¡Se acabó!
¡Ya no existe!
La esperanza no anida en ojos enguachinados por las lágrimas ni yo acuno la sonrisa como antes lo hacía cantándole nanas al son del “London calling”.
Con las noches que pasé estudiando astronomía
en los charcos de meados de aquellas decadentes madrugadas que acabé convirtiéndolas en epidémicas penitencias insomnes buscadoras de pecados y un dolor abisal manuscrito en el cuerpo del feto de lo que alguna vez llegué a pretender, he perpetrado un opúsculo sobre cómo querer callar al silencio en lo que dura esta cobarde espera donde mis victorias contra mí y mis derrotas autogestionadas han hecho que venga a preguntarme, sintiéndose traicionada, aquella que a por todos ha de venir pero que ahora solo quiere una respuesta y no una justificación cuando me muerde al decirme:
-¿Quién te mató antes que yo?-
FRANCISCO TOMÁS BARRIENTO EUSEBIO - Campofrío-
No hay comentarios:
Publicar un comentario