Se van acercando
los días brillantes
de luz infinita
que hieren los ojos
y alegran el alma.
Son días más largos
con pausas de sol
y lluvia celeste.
Sos días de aromas
a flores y a hierba,
también a humedades
de brumas silentes
que pasean a veces
sobre escarchas
de estrellas heladas
y rocíos tempranos...
Casi al romper la noche
esa magia nocturna
para abrirse al día.
Pasear por senderos
que cruzan caminos,
recordando mañanas,
vivencias y amigos.
Son días sencillos
de expansión alegre
de puertas muy abiertas
y de campos bendecidos
por miles de flores
de toda condición
variedades y colores.
A veces la nieve,
se despide del frío
y extiende su manto
por esos senderos.
A que un sol precavido,
también algo tímido,
convierte en arroyos
que descienden inquietos,
encharcando esos charcos
que esquivamos, distraídos
sin prisa alguna...
Disfrutando de todo
lo que nos es regalado,
sin pedir nada a cambio,
al final del invierno;
comenzando otro tiempo
de flores y sol...
Se van acercando
los días brillantes
de luz infinita
que hieren los ojos
y alegran el alma...
¡Paseamos por ellos!
MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-
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