Llora mi alma, hace días está triste, mi cuerpo se estremece, tan solo de escuchar los noticieros. Nuevamente escucho la noticia común, en los últimos tiempos:
¡Ros ha sido encontrada muerta, la violaron y la asesinaron!.
Hoy, Ros como muchas otras, le hace compañía a Mary,
a Karla, a Xóchitl, a Jessica, a la niña de las calcetitas rojas
y, a tantas mujeres asesinadas,
quienes al parecer han cometido un gran pecado… ser mujer.
Sí, el pecado de ser mujer, de intentar ser el faro que alumbra y guía su propia vida, hacia un mundo diferente, en el que exista respeto para ella, en donde se le admire y reconozca lo que hace.
Llora mi alma y se pregunta
¿Qué le sucede a ciertos varones?
¿Acaso no se dan cuenta que, hombre y mujer conforman una dualidad para enfrentar las fuertes arenas del desierto?
Mi alma llora, vuela como las mariposas y desde lo alto observa maltrato, gritos, sumisión, acoso, mujeres ultrajadas, vendidas a los perros que se jactan con sus carnes, ignorando que la mujer siente, piensa y anhela tratos dignos.
Las estrellas opacan su luz tan solo por testificar los horrores que un ser humano irracional, comete en contra de otra u otro.
La luna sueña con que un día llegará a proliferar la paz,
el respeto hacia la mujer el reconocimiento de que ovulo y esperma son células indispensables para continuar con la expansión de la humanidad.
En la tierra las mujeres dan gritos de dolor, salpicados de esperanza, añorando por clemencia, y reales derechos.
Los hombres sensatos se unen a su causa, muestran el dolor, el temor y ansiedad por proteger a sus hijas, madres, pareja, amigas y mujeres que le rodean.
¿Acaso parará esto?
¿Será que la paz llegará, los feminicidios terminarán?
¿Volverá la conciencia a conjuntarse con la razón?
¡Es tiempo de sentir el dolor ajeno, poner un alto, con letras y máxime con acciones!
El círculo vicioso de un mundo violento debe acabar…
si la humanidad desea continuar.
Maribel Benítez Osorio (México).
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