Me diste tu corazón amada mia,
Y ese hermoso regalo lo tengo
guardado como un tesoro, dentro
de mi alma con tus cálidos besos,
me llamaste de aliento a mis labios
impavidos de amor, que me abrigaron
al darme calor.
Cada momento disfruto de la
naturaleza que se compara con
tu belleza y como una flor, porque
cada mañana quiero verte como
un jardín celestial de Madrigal
florecer, para que nunca se marchite,
porque eres como un tesoro que das
aliento y vida, y como una maravilla
llegaste a este mundo.
Vives dandome felicidad es por eso
que me encuentro dichoso de besar
tu boca sabor a cereza, aunque se
derrita en mi boca porque deleita a
mi existencia, haciéndole florecer
a mi corazón que palpita mirando
tu belleza.
Marco Nuñez
No hay comentarios:
Publicar un comentario