“… en las tejas de pizarra
el viento furioso muerde.”
Preciosa y el aire, Federico García Lorca
Tú eras un fenómeno inminente,
aseguré mis puertas y ventanas,
sellé todo resquicio a tus cercanas,
irresistibles ventoleras. Frente
a tales amenazas, me hice el duro.
Ya me pensaba un animal aislable,
ya me sentía carne invulnerable,
Aquiles a tus armas. Puse un muro
de indiferencia ante tu santo y seña.
A cal y canto me encerré con leña
del huracán que arrancaría mis trapos.
Te me acercaste fiero, contundente,
y cuando ya te tuve frente a frente,
mi propio corazón me hizo guiñapos.
Jorge García de la Fe
No hay comentarios:
Publicar un comentario