sábado, 23 de abril de 2016

PALOMA


Una tarde de primavera,
anidaste en mi alma,

bebí tu mirado de un sorbo,
memoricé tu sombra por completo,

en solo un instante,
hiciste germinar mis pasiones,

tus trinos me brindaron sosiego,
tus alas refugio inescrutable,
tus ojos norte al paraíso.

Este entrañable conjunto,
me hizo pretender todo de ti,

para, al final,
tener que conformarme
tan solo con tu ausencia,

yo que odio la impuntualidad,
arribé con retraso a tu vida,
llegué cuando ya emprendías el vuelo.

ERIC URÍAS -México-

No hay comentarios:

Publicar un comentario