sábado, 23 de abril de 2016
DOS BUENAS HERMANAS
La encontré tirada,
desvalida, triste.
Le brindé mi cariño y traté
de hacerla olvidar
con charlas y risas su dolor...
Me contó...
que el hombre que amaba
al verla en su situación emocional,
la abandonó, pero antes,
la agredió,
no con golpes físicos,
sino verbalmente,
y sintiose destrozada
sin deseos de vivir.
-Al fin, decía, los golpes físicos se quitan
pero los otros,
los que me tiró directo al corazón,
ésos...
difícilmente los podré olvidar (me decía con amargura)
¿Pero qué le hiciste
para hacerlo disgustar de esa manera?
y con lágrimas incesantes que resbalaban por su cara
me contó:
( Ah cuánto me dolió escuchar su relato)
Mi pecado -me dijo-
fue amarlo con locura como quizá nunca lo podrán amar...
no pude apartarme del hombre que me golpeaba
y ése fue su enojo
porque no lo denuncié.
-¿Y por qué no lo hiciste?
¿lo quieres acaso?
¡no! hace años que se terminó
el cariño si es que lo hubo,
¿entonces...?
¡temor! ¡tengo mucho miedo!
pues me amenazó si lo dejo.
¡No tengo familia amiga!
mi mundo era él,
y me ha dejado desvalida...
la abracé con mucha ternura
mientras se secaba las lágrimas,
y la llevé a mi casa...
ahí...
Ahí le di el cariño de hermana
que tanto necesitaba,
y hoy, somos como tal:
dos buenas hermanas.
Karo Alan -México-
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